Nuestro Norte es el Sur / La línea

Exposición individual. 
1 mes 1 artista.
Espacio-Galería del 123.
Calle del Artículo 123, Colonia Centro, Cuauhtemoc. Ciudad de México.

Inauguración 4 de febrero.
Del 4 al 28 de febrero de 2018.

www.1mes1artista.com

 

La línea.
Páginas de atlas recortadas. 
20 x 24 cm. 
2018.

 

Nuestro Norte es el Sur / La línea 

Esta línea en realidad es un país en si mismo.

El país de la línea. Un país a caballo. Un país brecha.

Sabemos cuánto mide de largo, pero ¿cuánto mide de ancho? Para empezar, uno de los misterios de este territorio es que no tiene una periferia bien delimitada. Para colmo, la zona fronteriza no tiene fronteras exteriores. En el norte, sigue 100 millas hacia dentro, según las autoridades. En el sur, más o menos todo lo que colinda, posiblemente. Lo importante está en la raya, que crea un “antes” y un “después” al pasar por ella.

Es un país-laberinto que ha sido construido por rancheros, buscadores de metales y mineros, comerciantes, hombres y mujeres de toda procedencia obsesionados por poseer la tierra y explotarla de cualquier manera, tanto en su superficie como en su subsuelo. Con el paso del tiempo se han forjado túneles, fosas, muros, pasos, rejas, puertas, puentes, pasillos, guaridas, torres… Uno se pierde fácilmente porque al final de cuenta, se parece mucho de un lado a otro y a veces uno sale por donde venía. Depende de donde venía, claro, el laberinto tiene sus trucos.

Al mismo tiempo, es un país normal, con su propia cultura, sus habitantes, sus ciudades, su fauna, sus bosques y su río, un gran desierto y el acceso a ¡dos océanos!. Los hermosos paisajes se suceden a lo largo de la famosa meridiana elevada por una valla tan alta como mediática. Cuando no hay valla está el río, que une en su cama estos territorios –que según la historia oficial­– antes estaban vacíos*. O casi. O no se acuerdan bien quién, ni dónde estaban, en fin, al final pusieron bardas por todas partes. Fue una manera de llenar el país.

Algunos especialistas lo definen como un país de “confluencia estructural-funcional”. En otras palabras, un país esquizofrénico. Con doble personalidad, doble moral, doble nacionalidad, doble economía. En realidad, una misma cara para dos monedas. Un país doblado en dos a la manera de un contorsionista circense, que toca la cabeza con sus pies. ¡Eso es! un país hecho de cabeza, en donde el norte es el sur y el sur, un norte.

Nuestro Norte es el Sur / La línea. 
Instalación formada por 40 recortes de mapas y atlas de la frontera México con Estados Unidos de América, pegados sobre el muro. 
10 metros de largo x 3 de altura (medidas variables). 
2018.

Un eje de números y su nueva era.

3,200 km de frontera común dividida en 4 tramos regionales incluyendo 1,200 km de muro (de los cuales 480 km no son peatonales) y 2,000 km del Río Bravo (o Rio Grande para los anglófonos); son 50 puentes y cruces internacionales, más 2 presas y un trasbordador; se registran unos 15 millones de habitantes fijos, 30,000 agentes aduanales y de protección fronteriza, cientos de miles de personas que cruzan de un lado al otro cada día, un promedio anual de 1,000 migrantes arrestados y detenidos allí y 250 fallecidos. Eso es la nueva geografía humana. Datos duros.

Eso también es la nueva economía: la línea tiene la habilidad (o la virtud) de poder cambiar de economía de manera instantánea. Aunque los gobiernos se gastan decenas de billones de dólares al año en infraestructuras de construcción de barda, protección de la barda, tecnologización de la barda, politización y mediatización de la misma, es la herramienta más eficiente para hacer negocio. Con estas condiciones de vaivén frenético, el país de la línea genera 460 billones de dólares cada año**. En la organización general y en la represión del acceso al cruce, recae une negocio impresionante. Es la frontera que genera más oportunidades para hacer negocios y más beneficios en el mundo entero.
Y las cosas han evolucionado tanto y tan veloz últimamente en el terruño… desde hace poco, tiene el nuevo apodo de “lugar del ojo que nunca parpadea”. Un nuevo giro dado a su economía está el desarrollo y en la experimentación (en vivo, como un gran laboratorio) de todo tipo de sistemas y tecnologías de vigilancia. La demanda de productos para el nuevo complejo militar-industrial local parece inagotable: torres vigía, cámaras de vigilancia, sistemas de vigilancia móviles, sensores sobre el terreno, artilugios manuales, detectores de radiación, sistemas de detección por isótopo, redes de inspección por fibra óptica, detectores portátiles de contrabando, drones, radares, ¡hasta cámaras dentro de cactus y rocas de plástico! El gran mercado de lo último en tecnología de seguridad, detección, espionaje y ocultación. Todo eso acompañado de nuevos complejos operacionales con la construcción de varios centros de detenciones de indocumentados y de los comúnmente “no deseados” por la nación del sueño americano. Parece que la estrategia ha sido desplazar el campo de batalla desde países lejanos al país de la línea: más cercano, más enfocado, menos presión internacional, mejor rendimiento electoral.

En fin, desde hace casi dos siglos, la misma historia de siempre: en contra de una frontera inteligente, la perpetración de una situación de abuso y la generación de gigantescas plusvalías que sirven a un propósito totalitario.

Definitivamente, estamos unidos por la misma cosa que nos separa.

Caroline Montenat. Enero 2018

Línea rota. Páginas de atlas intervenidas. 24 x 32,5 cm. 2018.

* A pesar de los tratados que ratificaron formalmente los limites territoriales entre EEUU y México (Tratado Adams-Onis de 1821, tratado de Eterna Amistad de 1832) una inmigración de origen anglosajona y europea había iniciado con fuerza desde 1819, después de la guerra anglo-estadounidense de 1912 y a consecuencia de una fuerte crisis económica. Estos migrantes se asentaron en terrenos de manera ilegal pero el gobierno mexicano terminó por ceder estas tierras en favor de la valoración de esas mismas (rancho de ganado, cultivo, minería) y por el labor de despojo y hostigamiento de las poblaciones indígenas que ahí vivían. Con el paso del tiempo los colonos empezaron a reclamar a las autoridades mexicanas los derechos de propiedad de los terrenos que explotaban, lo que tendría como consecuencia la guerra de independencia de Tejas en 1836, y después la guerra mexicana-estadounidense de 1946. Al terminar este último conflicto se firma la paz, en 1848 con el tratado de Guadalupe-Hidalgo y se redefine la frontera mutua, en el cual México cede la mitad de su territorio a los Estados Unidos, mediante una compensación de 15,000 dólares de la época. A partir de 1849 la “fiebre del oro” atrae en la región cada vez más migrantes de todo el mundo. California y Texas se desarrollan de manera exponencial y la construcción de una línea ferrocarril fronteriza está en gestación para unir los dos estados. Eso dio lugar a una nueva ronda de negociaciones sobre terrenos fronterizos y, para optimizar el trazado del tren entre ambos extremos, EEUU hizo una oferta de compra del Valle de la Mesilla (al norte de Chihuahua y Sonora). En 1857 Estados-Unidos adquiere el Valle por la cantidad de 50 millones de dólares. Todo esto fue financiado por el mismo oro de California descubierto y extraído apenas 10 años antes.

** Según datos de la Trans-Border Institute University of San Diego, 2014. Esta cifra equivale más o menos a los PIB reunidos de los 7 países de América Central.

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Aridoamérica.
Mapas de National Geographic intervenidos. 
2018.

Fotos de la instalación en la sala.
Cortesía de Fernando Etulain y 1mes1artista.

Nuestro Norte es el Sur / La línea.
Instalación formada por 30 recortes de la frontera entre México y Estados Unidos de América, extraídos de diferentes mapas y atlas.
9 metros (aprox). 2018.

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